BUSCANDO PRINCESA
Erase una vez un príncipe, que aburrido de la soledad del palacio, decidió buscar princesa. Día tras día nuestro príncipe recorría las plazas y avenidas buscando y mientras buscaba afanado besaba cuanto sapo se le cruzaba por delante, siempre con la esperanza de que luego del beso este sapo se convirtiera en una bella princesa.
Pobre nuestro príncipe porque le está costando aprender que en las plazas y avenidas hay cualquier cantidad de sapos, que nunca dejarán de ser sapos.